El panorama de los incendios.

La falta de información estadística nos ciega acerca de la periodicidad con la que suceden los incendios y sus altos impactos sociales, económicos y medioambientales. Es tiempo de resolverlo y proponer políticas públicas que propicien una verdadera sociedad resiliente

Hablar de los incendios es hablar de una problemática que aún, no se analiza ni se considera un tema de agenda pública, pues se sabe muy poco o nada de la periodicidad con la que suceden, dado que los medios de comunicación no les dan cobertura mediática, a menos que su impacto se salga de control.

Ejemplos sobran, como las tragedias ocurridas en las discotecas: Lobohombo donde perdieron la vida 22 y 12 personas, respectivamente. El lamentable caso de la Guardería ABC en Hermosillo, Sonora, que cobró la vida de 49 niños; el Casino Royal de Monterrey en que fallecieron 52 personas; la explosión en el Complejo Pajaritos que dejó un saldo de 3 personas muertas y 136 heridos; o el producido en el mercado de pirotecnia “San Pablito” en Tultepec, Estado de México, que registró más de 72 lesionados y más de 36 muertos. Sin contar los numerosos incendios que ocurren en fábricas, centros comerciales, tiendas departamentales, entre otros, en todo el país que cada vez son más frecuentes y que van en aumento.

No obstante, debido a que no existen estadísticas que muestren su frecuencia, así como el número de pérdidas humanas y las severas consecuencias para las víctimas y para su propio entorno, mismas que incluyen el costoso cuidado médico que muchas veces absorben las personas que sufren quemaduras, el desempleo temporal o permanente y sobre todo las secuelas físicas o mentales.

El impacto económico, que, si bien no se sabe con exactitud el costo de un incendio cuando éste consume una propiedad y la perdida que representa para la cadena productiva y su competitividad, pues, no es sólo lo que se quema, sino lo que ya no se produce, ya no se entrega y todo alrededor de la actividad que se paraliza.

Todo ello hace que sea más compleja la atención y prioridad para atender esta problemática, por lo que es necesario homologar la forma de reglamentar el registro de estos fenómenos con el objeto de generar una estadística que ayude a la evaluación de esta situación y generar políticas públicas al respecto.

Aun cuando estas estadísticas sobre el impacto de los incendios en nuestro país no ha sido una práctica común, en los últimos años el Consejo Nacional de Protección Contra Incendios (CONAPCI) y la Asociación Mexicana de Rociadores Automáticos (AMRACI), en conjunto con otras organizaciones se han dado a la tarea de investigar y recopilar información de los incendios en nuestro país, resaltando lo siguiente: los incendios son responsables de 31,2% de los desastres, ocasionan el 26,9% de toda la mortalidad asociada con los desastres por encima de los huracanes.

De los 2 mil 400 municipios que existen en México, se colecto información de 100 a través del Instituto Nacional de Transparencia y de los distintos cuerpos de bomberos, quienes señalan que, en 2014, se atendieron más de 30 mil incendios en asentamientos urbanos, sin contabilizar los forestales, cifra verdaderamente alarmante considerando que crece de manera anual un 10 por ciento.

Los bomberos son fundamentales en el tema de seguridad, y quizás los que más deberían de contar con la atención de gobiernos, empresarios y sociedad en general, por que de ellos depende controlar los incendios originados.

Los incendios a diferencia de los sismos y huracanes, se presentan con más frecuencia. Sin embargo, la reglamentación para la seguridad humana y protección contra incendios en el marco jurídico mexicano actual es disperso.

Esto se ve reflejado en datos obtenidos por las aseguradoras que indican que, en 2016, el costo por perdidas a causa de incendios rondó en 10 mil millones de pesos, sin considerar aquellas empresas que no están aseguradas y que sumas más del 60 por ciento.

En una recopilación de datos de incendios que han sido noticia en los dos últimos años, las edificaciones que sufren de éste tipo de conflagraciones están: 63.5 por ciento en casa habitación, 14.77 por ciento en bodegas, 13.05 por ciento en fábricas, 4.09 por ciento en locales comerciales, 3.48 por ciento en centros comerciales, museos, bancos, oficinas, estaciones de gas y 1.11 por ciento otro tipo de edificios.                                                         

Los principales estados que se han visto afectados por incendios son: Jalisco, Ciudad de México, Estado de México, Coahuila, Guanajuato, Chihuahua, Tamaulipas, Baja California, Durango, Puebla, Guerrero, Colima, San Luis Potosí, Morelos, Michoacán, Oaxaca, prácticamente en todo el país.

Por otro lado, la ST CONAPRA destaca que las quemaduras constituyen un problema muy serio, estas lesiones pueden dejar serias secuelas en los sobrevivientes, pueden perder ciertas capacidades físicas, y cicatrices que afectan su apariencia, incluso provocar la muerte.

La OMS, señala que cada año mueren 265 mil personas por incendios y el 96 por ciento de las quemaduras, por esta causa ocurren en países de ingresos bajos o medios, a diferencia de los países de ingresos altos que han logrado una considerable reducción de mortalidad entre su población.

Nuevamente, la ST CONAPRA subraya que de 2000 al 2014 fallecieron 10 mil personas por quemaduras, el 70 por ciento de las quemaduras se dan en hombres y por exposición directa a fuegos o llamas y humo mientras que los líquidos calientes están relacionados a lesiones no fatales y el 45 por ciento de estas ocurren en casa.

Entre los grupos con las más altas tasas de muerte, se incluyen los adultos de 55 o más años y los niños de 5 años o menos. La mayoría de esas muertes indica que la inhalación fue responsable de las dos terceras partes de las muertes y de un tercio de las quemaduras.

Fuente: Revista ContraIncendio