Incendios urbanos en México.

En el mundo los incendios han aumentado descomunalmente causando daños irreparables tanto en vidas humanas como en pérdidas materiales y medioambientales, especialmente en los países de Latinoamérica.

En México, de acuerdo a la información disponible, los siniestros en casa-habitación, oficinas, escuelas, fábricas, etc., se deben a diversos factores como nuevos materiales en la construcción, mayor presencia de aparatos electrónicos, falta de instalaciones eléctricas adecuadas, seguido de accidentes involuntarios. Adicionalmente el crecimiento demográfico que demanda de mayor infraestructura de servicios, lugares de entretenimiento, hospitales, hoteles, industria, lugares de mayor concentración pública y muy pocos de estos inmuebles cuentan con elementos de detección, alarma y extinción de incendios, pues no existe una reglamentación clara en la materia.

Los riesgos de fuego en lugares de concentración humana (escuelas, oficinas, centros comerciales, fábricas, etc.) se ven agravados por la falta de una cultura de prevención y desconocimiento de tecnologías que pueden minimizar las pérdidas de vidas humanas y bienes materiales, según información de la National Fire Protection Association (NFPA), de cada 100 incendios en zonas urbanas:

  • 55.6% casa-habitación.
  • 34.1% Comercios y/o usos mixtos de vivienda.
  • 21.1% casa-habitación de una sola familia.
  • 3.0% Hoteles y moteles.
  • 3.0% Edificios industriales y/o oficinas.
  • 4.3% Otros edificios.

De acuerdo a estudios de las aseguradoras en USA1, los incendios son responsables del 31.2% de los desastres, ocasionan el 26.9% de la totalidad de la mortalidad asociada (humo, gases tóxicos, etc.).

En México, los incendios, a diferencia de los sismos y huracanes, se presentan con más frecuencia de lo que sabemos y sus impactos son mayores, solo que se presentan de manera aislada y no tienen un impacto mediático, tan solo en 2018 en las tres principales ciudades de nuestro país se registraron más de 3º mil incendios y estos van en aumento en un 10% anual ocasionando grandes impactos:

  • Perdida de vidas, 3000 entre hombres y mujeres, niños y adultos.
  • Impacto social, Severas consecuencias para la víctima, para su familia y para la sociedad, que incluyen el costoso cuidado médico, el desempleo temporal o permanente y las secuelas físicas o mentales.
  • Económico, 8 mil millones de pesos reportado en pérdidas por las aseguradoras considerando que solo el 40% en el sector industrial se asegura.
  • Ambiental, liberando 11 mil millones de toneladas de CO2 a la atmósfera en 2012.

Las principales causas son:

  • Descuidos humanos.
  • Instalaciones en mal estado, corto circuito.
  • Un adecuado mantenimiento de las instalaciones.
  • Materiales de construcción altamente flamables.
  • Hasta un cigarrillo mal apagado.

Medidas preventivas:

  • Fortalecimiento y actualización del marco normativo de seguridad humana y protección contra incendio.
  • Promover campañas de sensibilización a la población sobre los principales riesgos.
  • Promover capacitación y certificación de personal médico en atención especializada del paciente quemado.
  • Promover el uso de materiales re-tardantes al fuego.

Impacto de los Incendios.

La OMS destaca que en el mundo fallecen 267,885 personas, prácticamente el 60 por ciento ocurre en estos grupos vulnerables, menores de 5 años. 

En México del 2000 al 2014 fallecieron 10 mil personas por quemaduras: Por exposición a fuego no controlado en construcción, por exposición de ignición de material altamente inflamable, explosiones o por contacto por líquidos calientes (bebidas y alimentos).

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) de 2012, en México 124 mil personas sufren quemaduras no fatales al año, y por cada persona que fallece, 220 personas sobreviven, pero quedan con secuelas que afectan:

  • su imagen física.
  • su funcionamiento corporal.
  • y su conducta ante la sociedad.

Las quemaduras no fatales generan morbilidad, dado que una persona lesionada demanda atención médica de alta especialidad desde la fase más aguda hasta la rehabilitación de sus secuelas, generando un alto costo social e impactando negativamente en las finanzas de los sistemas de salud.

Existe poca información sobre el costo que generan las quemaduras en el país, en el año 2000 en los Estados Unidos generaron costos directos para el cuidado de la población infantil de USD$211 millones de dólares.

Estas cifras nos hacen reflexionar que, de haber existido regulación en nuestro país, los impactos por incendio podrían haber sido controlados en una etapa muy temprana de haberse implementado campañas de prevención y sistemas automáticos de protección, evitándose tan lamentables pérdidas humanas, cuantiosas pérdidas materiales, fuentes de trabajo, así como grandes daños a la economía y sociedad.